jueves, 13 de diciembre de 2012

Abro los ojos e intento recordar qué ha pasado y cómo he llegado hasra aquí. Aunque... ¿Dónde es aquí?
Observo el lugar donde estoy. Hay arena bajo mis pies, agua detrás de mí y se extiende ante mi una enorme extensión de vegetación.
Una playa. Estoy en una playa.
Entonces recuerdo lo sucedido. El barco, las alarmas, el agua sobre mí.... Y entonces sus ojos. Joe. Joe me ha salvado. Le busco por la playa con la mirada y descubro que está a mi lado, observando.
Joe y yo acabamos de casarnos y ahora estamos aquí, en medio de ninguna parte, cuando deberíamos estar celebrando nuestra luna de miel.
Al cabo de un rato, después de que me recuperase y de que él me contase cómo me había salvado, decidimos andar para buscar más supervivientes.
Después de andar un buen rato, vemos algo a lo lejos, miro a Joe, que me devuelve la mirada. Entonces vemos unos brazos moverse y corremos hacia la persona que tenemos delante. Nos sentamos.
Hablamos y descubrimos que se llama Víctor y estaba en un viaje de descanso del trabajo.
Mientras los chicos intentan encender un fuego, yo voy en busca de cosas útiles. Hay poca cosa, recojo una maleta rota, una lona de plástico y un cuchillo.

Es de noche y, como no hay nada que hacer, decidimos dormir. O al menos intentarlo, porque yo no soy capaz. Pasan las horas y yo sigo tumbada boca arriba mirando las estrellas. Son bonitas. Me gustan las estrellas. Localizo varias constelaciones y observo las demás, que no conozco. Me fijo en una estrella en particular. Es grande y brillante, y... se mueve.
Un momento, las estrellas no se mueven. La observo mejor y veo que cada vez se hace más y más grande, y hace ruido. No es una estrella, es un helicóptero.
Despierto a Joe. Estamos salvados.
Alma

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