Salgo del agua y me dirijo hacia los árboles que tengo delante. No sé dónde estoy.
Estoy perdido.
Miro hacia un lado y hacia otro, observo todo lo que me rodea. Camino un
poco a la derecha y veo diversos objetos, probablemente procedentes del
barco del que he naufragado. Sigo caminando hasta que mis piernas dejan
de obedecerme. Estoy demasiado cansado para seguir, así que me siento
en el suelo.
Pasados unos minutos, veo movimiento a lo lejos. Espero. Son dos
personas, un hombre y una mujer joven. Levanto los brazos y los muevo
para que me vean, ellos se paran un momento y corren hacia mí. Gritan
algo incomprensible y, cuando llegan hacia mí, caen al suelo.
Ya somos tres.
Hablamos durante horas y descubro que son una pareja de recién casados
que celebraban su luna de miel en un crucero. Él se llama Joe, y ella
Alma. Me caen bien, parecen agradables. Supongo que es mejor que estar
solo.
Cae la noche y Joe y yo encendemos un fuego. Alma ha ido a recoger
objetos del barco que nos puedan ser útiles. Tenemos una lona de
plástico, una maleta rota y un cuchillo. Algo es algo. No tenemos nada más que hacer, así que nos dormimos.
Me despierta un sonido fuerte en los oídos. Abro los ojos y una luz me
deslumbra. Tardo unos segundos en ver correctamente, y cuando vuelvo a
mirar hacia arriba, veo un helicóptero.
Estamos salvados.
Víctor